El Chorro no es una ciudad. Es una aldea de unos cientos de habitantes junto a una línea férrea y una presa, a aproximadamente una hora al noroeste de Málaga, y solo es famosa mundialmente por una cosa: el Caminito del Rey. Hasta 1999 este pasarela de hormigón de un metro de ancho, atornillada a un acantilado vertical a cien metros sobre el río Guadalhorce, era "la senda más peligrosa del mundo" — tramos sueltos, agujeros, sin barandilla. Tras cinco muertes se cerró. En 2015 la provincia lo reabrió tras una restauración completa, y caminar el Caminito es desde entonces una de las experiencias andaluzas más fotografiadas.
Lo que la mayoría de visitantes no sabe: hay que reservar por internet con antelación (las entradas suelen agotarse semanas antes), se camina en un solo sentido (norte a sur), y hace falta un autobús lanzadera de vuelta. Calcula al menos cuatro horas para la ruta completa. Nosotros venimos antes de mayo o después de septiembre — en verano hace demasiado calor para una caminata sin sombra. Lo que hace que merezca la pena: la vista del tramo final sobre el desfiladero de los Gaitanes es, sin exagerar, uno de los lugares más bellos de toda España.
